La fachada de la Catedral de San Cristóbal es una obra maestra de la argamasa, donde artesanos indígenas combinaron motivos religiosos europeos con su propia simbología floral y geométrica. Esta maravilla pintada de amarillo es el ejemplo más icónico del barroco colonial en la región.
En su interior, el juego de luces sobre los altares y el aroma a incienso antiguo crean una atmósfera de profunda espiritualidad. Durante siglos, este sitio ha sido el punto de encuentro de dos mundos, donde la fe se fusionó con las tradiciones Tzotzil y Tzeltal.
Ubicado a solo dos cuadras de la Catedral, Hotel Casavieja sirve como el punto de partida perfecto para explorar estos tesoros artísticos, permitiendo a los huéspedes comprender verdaderamente el alma de Chiapas.
